Una Vida Improvisada

Inspiración Viajera

FRANCIA

¿Sabes que existe la posibilidad de navegar por los canales de Francia sin licencia de barco? Visitar Francia de esta forma tan original es posible y mucho menos caro de lo que estás pensando. Quédate a leer este post para descubrir en qué consiste esta experiencia, dudas, nuestro itinerario y el presupuesto del viaje de una semana navegando al suroeste de Francia.

Unas vacaciones diferentes para hacer en buena compañía.

Dudas: Lo que necesitas saber sobre turismo fluvial

Cuando me enteré de la posibilidad de hacer este tipo de turismo las dudas me asaltaron, por ello voy a comenzar despejando todas esas preguntas que me dejasteis en instagram de la formas más breve y clara posible. Preguntas que te harás (si como yo) es tu primera vez navegando.

¿Hace falta tener licencia para navegar?

No, se trata de embarcaciones que no requieren licencia. Si que te dan nociones básicas sobre cómo navegar en una guía y manual previo, que nos estudiamos en casa. Luego simplemente el día de recogida del barco te dan un briefing de una hora y te enseñan a pasar una esclusa. En total menos de dos horas y te dejan navegar sola.

Aunque al principio parece complejo el segundo día ya controlas, de hecho, ninguno de los 4 de la tripulación habíamos conducido nunca un barco.

¿Está abierto todo el año?

No, de norma general la temporada va de marzo a octubre. Los meses más fríos es complicado navegar y hacer una vida confortable en el barco, así que suelen cerrar y dedicarlo al mantenimiento de los canales.

Como consejo general recomendaría evitar la temporada de verano, las altas temperaturas y afluencia de barcos le restas cierto romanticismo a la parte de navegar en solitario por parajes indescriptibles, además de tener que esperar en las esclusas. Para mi octubre fue el mes ideal, además el paisaje teñido de otoño aun lo hizo más bucólico.

¿Se conduce fácil?

Si, realmente las nociones que te dan el primer día son las necesarias para saber navegar, el resto es cuestión de práctica y sentido común. El barco va a un máximo de 10km/h velocidad óptima para maniobrar, pasar puentes o cruzarte con otros barcos sin problemas. En los puertos o para aparcar lo mejor era reducir la velocidad y maniobrar con mucho previsión. Fuimos un total de cuatro personas, que para mi era el número óptimo para dividirnos las tareas en el barco y sobretodo para pasar esclusas o turnarnos en la conducción.

Fue realmente divertido, todos queríamos conducir 

¿Sólo hay un canal para navegar?

No, esto quizá fue lo que más nos costó decidir al saber que queríamos vivir la experiencia, ya que hay varios países de Europa donde el turismo fluvial es posible como Países Bajos, Italia, Alemania o Francia.

Teníamos claro que para una primera vez elegiríamos Francia, por cercanía, sin saber que era posible elegir entre más de 10 canales. Al final queríamos descubrir una zona que no hubiéramos visitado antes, por ello nos decantamos por el canal de la Garona, una ruta verde llena de bonitos pueblecitos al suroeste de Francia, que no puedo más que recomendar. De hecho te dejo el mapa al final del post con las localizaciones día a día para que te ubiques.

¿Dónde paras el barco para dormir?

En cualquier sitio, a no ser que alguna señal lo prohíba. El día a día de la vida en barco es muy parecida a la vida camper, puedes pernoctar donde quieras, tienes que parar como tarde en el atardecer, puesto que no se puede navegar de noche. Y básicamente hay 2 opciones para dormir.

– Pernoctar en los puertos del canal: al llegar alguien del puerto te indica donde aparcar, suelen ser de pago (15-18€ aprox.), tienes acceso a electricidad (en verano es interesante para poder tener aire acondicionado) y agua para rellenar el depósito del barco (cada 4 días aproximadamente).

– Pernoctar por libre. El canal tiene al 90% las orillas preparadas para detener el barco en cualquier lugar, solo teníamos que clavar un par de piquetas en la tierra y amarrar nuestro barco, teniendo en cuenta que no atravesara ningún camino o vía verde. Por supuesto ahí dependes de las baterías del barco y sus depósitos de agua. Menos una noche que dormimos en puerto para cargar el agua del barco, el resto preferíamos dormir por libre en enclaves alucinantes.

En la izquierda durmiendo en el puerto de Moissac y en la derecha, el primer día de acampada libre

¿Son necesarias la bicis?

Para mi son el complemento perfecto para tus vacaciones en barco, te dan la libertad de acercarte a los pueblos que no tengan puerto, puedes dar una vuelta a última hora cuando no puedes navegar o simplemente para ir a comprar el pan por la mañana. Son un extra que se paga aparte, sobre unos 60€ por bici, pero que yo recomendaría añadir.

¿Donde alquilo el barco?

Existen diferentes empresas de alquiler de barco y cada una suele operar desde un puerto distinto, es cuestión de comparar precios y calidades de los barcos. Para ponerte un ejemplo, en el canal que recorrimos nosotros existían 2 empresas distintas, si te interesa conocerlas déjame un comentario al final del post y te envío toda la información real de mi experiencia para que puedas decidirte.

Ruta: Diario de a bordo

Ahora que ya os he contado todo lo práctico, voy a hacer un tipo de post más narrativo, para que os hagáis a la idea de como son unas vacaciones en barco y el tipo de turismo que podéis vivir. Un diario de a bordo, sin demasiado spoiler, además incluye el presupuesto detallado sobre el coste de este tipo de vacaciones.

Día 1. Recogida del barco en Le Mais D’Agenais

Por fin llegó el día de ver nuestro alojamiento y medio de transporte para nuestra próxima semana, nada menos que un barco. Tal y como quedamos con el personal de la empresa de alquiler Le Boat, nuestro barco estaría listo para las 16.00 en el puerto de Le Mais D’Agenais pero teníamos que acudir media hora antes para el cursillo sobre el uso del barco. Fuimos con tiempo y sobre las 11.00 llegamos al puerto, aparcamos y aprovechamos a dar una vuelta por el pueblo donde comer en el único restaurante del lugar.

El pueblo es bastante pequeño, pero le dimos una vuelta antes de coger nuestro barco

Cuando llegó el momento de ver el barco por primera vez, las ganas sobrepasaron los nervios. No llevábamos ni una hora de cursillo, cuando el personal del puerto bajó de nuestro barco y ya estábamos navegando en solitario. ¡Nos vemos la semana que viene gritó el chico que nos había dado las instrucciones en inglés!

En realidad tengo que decir que fue un cursillo corto pero super práctico, nos contó todo el funcionamiento del barco, nos enseñó a pasar una esclusa, a manejar el timón, en resumen, todo lo necesario para empezar a navegar en solitario.

Este día como ya era tarde, navegamos solo una hora para pillarle el truco y aparcamos en el primer lugar que nos pareció super idílico, al final del todo te dejo un mapa con las localizaciones.

El mejor lugar donde dormir y a la mañana practicar yoga en la naturaleza

Día 2. Museo La Falotte - Esclusa del Puente de Agen

Hoy ciertamente es el primer día de navegación oficial, hemos establecido una ruta aproximada, pero la verdad es que aún no somos conscientes de calcular distancias y mucho menos de los kilómetros que somos capaces de hacer cada día. ¡Así que es el día de prueba total para ver qué tal nos manejamos en barco!

No me hacia a la idea de que fueran tan grandes

Ponemos rumbo a Buzet-sur-Baise, nuestra primera parada del día, un pueblo bastante pequeño pero con un supermercado que nos permite abastecernos de una primera compra básica. En apenas una hora navegando atracamos en su puerto y vemos el casco antiguo en bici, que principalmente es una iglesia y un castillo al que no podemos acceder por restauración.

Aprovechamos esta parada para comer en el barco y continuamos toda la tarde navegando antes de llegar a las famosas esclusas de Agen, ya que necesitamos 45 minutos para pasarlas y es demasiado tarde porque a las 19 cierran las esclusas. Así que dormimos justo antes y cogemos fuerzas, ya que requieren un gran desnivel a salvar.

La verdad que el primer día se ha pasado volando con la novedad, las 4 horas navegando se han hecho bastante amenas, esto es genial.

Día 3. Esclusa del puente de Agen - Valence D’Agen

Amanecemos viendo el semáforo hacia el acueducto de Agen, como ya tenemos nuestra rutina, despertamos con el sol, clase de yoga, desayuno y encendemos motores, no pasan ni 5 minutos y ya estamos accionando la primera esclusa del día, y no cualquiera sino una de las más representativas de la ruta. La que termina en el puente-canal de Agen, icónico por sus 23 arcos como si de un acueducto se tratara.

Pasando el acueducto que se ve a la derecha por arriba, en barco

Este es uno de los puntos más esperados del día y no defrauda, superada la primera esclusa, nos quedan 3 más, por una avenida arbolada en la que se superponen una especie de lagos. El entorno es precioso y los 45 minutos que tardamos en superar el desnivel se pasan realmente rápidos. No nos damos cuenta y ya estamos cruzando el puente de Agen, y en tan solo un cuarto de hora atracamos en el primer puerto de la ciudad de Agen cerca de la estación de tren.

AGEN

Cogimos las bicicletas y directos a visitar el casco antiguo, aunque en esta ocasión la ciudad no nos encantó mucho, más allá de la Catedral de San Cipriano y su casco histórico, que sí merece un paseo.

La parada fue más práctica para hacer la compra que turística, aunque aún recorrimos sus calles

VALENCE DE AGEN

Después de comer continuamos por un canal franqueado por vegetación en todo momento, navegamos unas 2 horas y media hasta Valence de Agen, en este último tramo cambiamos de provincia y el paisaje fue especialmente bonito. Hoy dormimos en su puerto para recargar agua y luz, con un staff realmente encantador que nos ayudó en todo momento. Era nuestra primera vez atracando en un puerto y las maniobras no son tan sencillas como parecen, pero siempre hay alguien para ayudarte y explicarte como funciona todo.

A última hora de la tarde dimos una vuelta por el pueblo, Valence, que está realmente cerca del puerto y nos sorprendió gratamente su curiosa zona centro, desde la iglesia hasta el porche del mercado y su lavadero con forma circular.

¡Creo que fue el mejor lugar donde pasar la noche!

Día 4. Valence D’Agen - Moissac

Mitad de la ruta, en este día establecimos la mitad del viaje y el punto más lejano de la ruta. Hoy Moissac iba a ser nuestra referencia para dar la vuelta, ya que teníamos que volver por el mismo canal, pero aún nos quedaba un bonito día por delante.

En apenas 2 horas llegamos al puerto de Moissac, totalmente diferente a los otros que habíamos visto, de repente estábamos en un canal en medio de la ciudad, dimos la vuelta al barco y atracamos para ver la ciudad.

La entrada a la ciudad es espectacular 

MOISSAC

Moissac fue el pueblo más grande de todos los que vimos, y uno de los más bonitos, de hecho me parece un buen punto de referencia para llegar en un viaje de una semana en barco por el canal de Garona. Tenía especialmente ganas de visitar el Claustro de la Catedral de Moissac, así que fuimos directos, la verdad que solo en este recorrido ya pude ver el encanto de esta ciudad con todas las casas super bien conservadas. Pero si hay un monumento que se lleva la belleza de Moissac es el claustro románico de la catedral, aunque son 7 euros la entrada creo que merece mucho la pena, además la basílica y ese entorno en particular fueron preciosos.

No te debes perder este lugar

En 3 horas habíamos recorrido todas las calles de Moissac, por ello decidimos volver al barco, para empezar el regreso hasta Le Mas D’Agenais, navegar a última hora del día un par de horas se había convertido en rutina y sobre las 19 amarrábamos el barco en un entorno que nos gustara.

Día 5. Auvillar - Agen

Ya estábamos de vuelta así que el plan estuvo claro desde el principio: parar en los pueblos y puertos que nos habíamos saltado a la ida. Y este día nos habíamos reservado Auvillar, según lo que nos dijeron uno de los pueblos más bonitos del Tarn y Garona.

Así que quisimos visitar este pueblo interior, a tan solo 5km del puerto de Pommevic, donde amarramos el barco. Desde aquí fuimos en bici hasta Auvillar por un camino bastante agradable que salía desde el propio embarcadero, mezcla de carretera y camino secundario, pero con muy poco tráfico, y muy ameno. En menos de media hora ya estábamos aparcando la bici, pero no puedo dejar de contar que la última cuesta del 7% de inclinación fue imposible subirla montados en la bici.

Auvillar

Cuando entramos por la torre al casco antiguo de Auvillar, supimos que había merecido la pena. El suelo totalmente adoquinado, las casas guardaban una arquitectura tradicional de museo y las calles del pueblo se dividían alrededor del antiguo Mercado de grano, toda una curiosidad que no había visto nunca. Parecía un pueblo de cuento, bien cuidado, pero con vida tranquila. Realmente merecía la pena acercarse hasta allí, pasamos toda la mañana fotografiándolo, antes de volver de nuevo al barco.

Por supuesto recomiendo esta excursión para la que necesitas bici sí o si.

El resto de tarde simplemente navegamos disfrutando del paisaje otoñal, parece mentira lo rápido que te acostumbras a la nueva rutina. Las esclusas ya las hacíamos con más soltura, cada uno a su puesto y todo salía más o menos rodado, todos estábamos de acuerdo en que bajar la esclusa era mucho más sencillo que subirla.

Día 6. De Agen a Buzet-sur-Baise

Como ya conocíamos el camino de vuelta este día amanecimos justo antes de la localidad de Agen, ya que queríamos visitar con bicis el acueducto de Agen que a la ida habíamos atravesado en barco.

La comodidad de esta ruta es que paralelamente va la vía verde, así que cogimos las bicis y nos acercamos al acueducto pedaleando, la verdad que fue interesante conocer que este puente-acueducto sirvió en el siglo XVII para unir el mediterráneo con el Atlántico, de hecho nos cruzamos con un velero que venía desde el mediterráneo y se dirigía a Gran Bretaña. Hay personas haciendo grandes hazañas a nuestro alrededor y yo emocionada con poder conducir en solitario un barco en un canal. Una vez fotografiado este curioso acueducto por el que pasan barcos, volvimos al barco para continuar de regreso y esta vez cruzar el acueducto por arriba.

¡Tengo que decir que este tramo fue uno de mis favoritos de la ruta navegando!

El resto de la tarde lo dedicamos a quitarnos horas de vuelta y paramos cerca de Buzet-sur-Baise, en un tramo que habíamos localizado a la ida y ya nos gustó. Como llegamos pronto y no había nada alrededor cogimos las bicis en busca de una terracita para echar una cerveza y llegamos pedaleando a L’Ille aux Bateaux, un coqueto restaurante en la bifurcación donde decidir si seguir el canal o ir a navegar al rio. Allí acabamos el día, la verdad que la vuelta se estaba haciendo muy amena.

Día 7. De Buzet-sur-Baise a Damazán

Último día de navegación, ya se nota el dominio del barco después de una semana a bordo, el primer día nos costaba todo y ahora teníamos todo controlado. Una de las cosas que más me gusta de Francia son sus mercadillos de comida a primera hora de la mañana, y este día tuvimos la suerte de que se celebrara en Buzet-sur-Baise, un mercadillo pequeño pero tenía de todo. Aconsejo tenerlos en cuenta e intentar comprar en ellos, de hecho en Leboat nos dieron un papel con la info sobre donde se celebraban cada día de la semana.

Este día tras ir al mercadillo, fue bastante tranquilo, simplemente disfrutamos navegando e hicimos una sola parada en la localidad de Damazán, uno de los pueblos que nos habíamos saltado a la ida. No es uno de los lugares más bonitos de la ruta, pero su plaza principal tiene cierto encanto, eso sí, se ve en apenas 20 minutos. Pero ya que teníamos tiempo, antes de continuar hasta el puerto de salida decidimos visitarlo.

No fue de mis pueblos favoritos pero su plaza es bonita

Día 8. Devolución del barco en Le Más D’Agenais

Día prácticamente dedicado a devolver el barco, puesto que teníamos que entregarlo antes de las 09.00 en el puerto de Le Más D’ Agenais, donde lo habíamos recogido. Dormimos a solo media hora del puerto y mientras uno conducía el resto se dedicó a recoger y limpiar el barco.

Al devolverlo, revisaron que el barco no hubiera sufrido ningún percance y nos devolvieron la fianza que nos habían retenido, por último pagamos el combustible que gastamos y nos despedimos de nuestro hogar durante esos 8 días.

Presupuesto Real

La pregunta más repetida sobre este viaje ha estado relacionada con el presupuesto, ya que tenemos una idea preconcebida de que son unas vacaciones caras y tengo que confesar que han sido mucho más baratas de lo que me esperaba.

Pero como todo dependerá de los lujos que quieras tener (hay barcos más baratos que el nuestro y mucho más caros) y de tus gastos día a día. Nosotros íbamos con una mentalidad muy camper, hacíamos todas las comidas en el barco, lo cual fue un ahorro considerables respecto a comer en restaurante. Tampoco gastábamos pernoctando en los puertos, ya que dormíamos por libre. Pero bueno, para que te hagas a la idea aquí te dejo nuestro presupuesto real de 4 personas durante 7 noches/8 días en barco.

Por supuesto este tipo de vacaciones compartida entre cuatro personas abarata bastante los gastos generales como gasolina o alquiler de barco. Por persona no llegó a 700€ una semana completa navegando por Francia. ¿Te imaginabas este presupuesto?

Mapa con las ubicaciones de todos los lugares

La verdad que la experiencia superó todas mis expectativas, unas vacaciones diferentes, una forma de turismo mucho más pausada, sin pretensiones más allá de disfrutar del viaje y la navegación. Conocí pueblos que de otra forma carecían de sentido, pero visitándolos en barco adquirieron otro romanticismo. Si crees que este tipo de turismo es para ti, déjame tu comentario para ¡resolver todas tus dudas antes de que te embarques!

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